Me parece que debo contestar la segunda pregunta primero. Nos ha de importar a los puertorriqueños porque hoy, y por un futuro previsible, somos un territorio no incorporado de los Estados Unidos de América con un valor geopolítico extremo para ese país, ya que esta pequeña isla guarda la principal entrada al Mar Mediterráneo Americano y al bajo vientre de Estados Unidos desde el Océano Atlántico y, como hubiera dicho el Profesor Mackinder, quien controle Puerto Rico, controla el Mediterráneo Americano. Eso quiere decir que lo que ocurra en Puerto Rico, afecta el interés nacional de Estados Unidos.
Ahora, con eso en mente, le planteo al lector que como nuevo Hegemón Global, la segunda región de ese Globo que afecta directamente el futuro de esa hegemonía es el Oriente Medio Extendido que es donde se juega al bacará geopolítico y donde la baza es precisamente la hegemonía de Estados Unidos.
Lo que hoy llamo Bacará Geopolítico comenzó en el Siglo XIX como rivalidad entre dos imperios europeos – el británico y el ruso - por hegemonía sobre tierras limítrofes de dos imperios extra europeos – el otomano y el persa. Se pretendía obtener el dominio político sobre esas tierras sin recurrir a una confrontación militar entre Gran Bretaña y Rusia. El propósito de los rusos era lograr acceso a puertos de agua templada; el de los ingleses, evitar que lo hicieran porque pondría en peligro su propio dominio de las rutas marítimas en el sur de Asia, en particular si lograban acceso al Golfo Pérsico que entonces separaba al Imperio Persa del Imperio Otomano. Hoy separa a Irán de Irak, y su dominio dio base para la Guerra de Irak e Irán en la década del 1980. Dio base además para que Estados Unidos tomara carta en el Gran Juego apoyando abiertamente a Iraq a la vez que, solapadamente, vendía también armas a Irán. ¿Recuerdan el escándalo Irán-Contra durante la Presidencia de Ronald Reagan? Cambió el curso del Gran Juego porque Estados Unidos entró por Inglaterra, y el Gran Juego se integró a la Guerra Fria.
El Gran Juego había comenzado cuando, tan atrás como el 1813 (hace precisamente 199 años), el Imperio Ruso, guerreaba en Asia Central contra el Imperio Persa por tierras que hoy son las Repúblicas de Georgia Azerbaiyán y Dagestán sobre el Mar Negro. Aunque ganaba, el Zar ofreció a los persas un Tratado de Paz porque Napoleón Bonaparte marchaba entonces sobre Moscú y Alejandro I Romanov necesitaba sus tropas para hacerle frente al Emperador de Francia.
Tras la derrota de Napoleón en la batalla de Waterloo (1815), los Zares volvieron a la carga contra el Imperio Persa, y en 1828, Persia le cedió a Alejandro II lo que éste ya ocupaba y territorios adicionales hasta doblar lo ya ganado. Ahora Rusia había llegado a su máxima extensión, y a la colindancia con India, la ¨Joya de la Corona¨ del Imperio británico. Ahora, entraba el Gran Juego en una nueva ronda: Inglaterra al sur del paralelo 36º Norte y Rusia al norte del mismo paralelo. Finalmente, ante la creciente amenaza del pujante Imperio Alemán, Inglaterra y Rusia acordaron celebrar una convención para resolver sus problemas en Persia, el Afganistán y el Tíbet. Fue la última mano del Gran Juego, y el preámbulo de la Primera Guerra Mundial.
En 1907 se firmó la Convención Anglo-Ruso, como un acuerdo bilateral adicional al Convenio del Triple Entendido entre los dos Imperios y Francia contra la Triple Alianza de los Imperios Alemán, y Austro-Hungaro e Italia. En esa Convención, Gran Bretaña y Rusia apaciguaron sus disputas coloniales y establecieron sus respectivas esferas de influencia en Persia y, entre ellas, una tercera esfera neutral. Se estipulaba que ningún país debía interferir en los asuntos internos del Tíbet y se reconocía el control de los británicos sobre Afganistán. El Imperio Persa se vio reducido a menos de una tercera parte de su área. El Gran Juego había recesado; pero no terminado. Debía esperar hasta que la Primera Guerra Mundial concluyera, y los vencedores se repartieran el botín. Ambas cosas ocurrieron entre 1917 y 1926, y volverían a ocurrir otra vez entre 1939 y 1947 tras la Segunda Guerra Mundial.
Esas dos guerras ocurrieron en el siglo pasado y, con muy poca originalidad, se les denominó la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial. La Primera ocurrió entre 1914 y 1918 y la Segunda, entre 1939 y 1945. Cada una terminó con una Paz en la cual, entre otras cosas, los vencedores se repartieron las colonias de los perdedores. Pero, por pudor, no sin establecer sendos sistemas que pretendían disfrazar la cruda realidad.
Esas dos guerras ocurrieron en el siglo pasado y, con muy poca originalidad, se les denominó la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial. La Primera ocurrió entre 1914 y 1918 y la Segunda, entre 1939 y 1945. Cada una terminó con una Paz en la cual, entre otras cosas, los vencedores se repartieron las colonias de los perdedores. Pero, por pudor, no sin establecer sendos sistemas que pretendían disfrazar la cruda realidad.
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